NICARAGUA / Brevi


Notiziario a cura di envío.


Per leggere e/o stampare il n. 3/2011 in formato PDF, clicca qui. SOCIEDAD CIVILEl 24 de marzo diez organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), el Movimiento Autónomo de Mujeres y el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), hicieron pública una Carta Abierta a la Comunidad Internacional. En ella dicen, entre otras cosas: «A 20 años del fin de la guerra en Nicaragua y de haber emprendido un proceso de transición política y democratización, nuestro país está desembocando de nuevo en un callejón político extremadamente peligroso. Las próximas elecciones presidenciales de noviembre 2011 se presentan en un escenario de descomposición institucional, violación de la Constitución Política de la República y la ausencia de mínimas garantías democráticas, con un Consejo Supremo Electoral que carga con el masivo fraude en las elecciones municipales de 2008, la corrupción y la ilegalidad de la continuidad en funciones de los magistrados que lo perpetraron… Sólo unas elecciones limpias y observadas nacional e internacionalmente, podrían ser el delgado puente por el que transite la democracia y la estabilidad. Si ello no ocurre, los nicaragüenses tendremos que reivindicar legítimamente la impugnación de los resultados y de los que pretendan ampararse con ellos... Queremos reconocer que en esta difícil transición, la cooperación internacional en todas sus formas ha acompañado a nuestro país. Ello permitió canalizar los conflictos derivados de la guerra, la pacificación y la transición política. También permitió amortiguar situaciones estructurales derivadas del subdesarrollo y la pobreza...» En la Carta Abierta a la Comunidad Internacional de ONG nicaragüenses se lee también: «Hoy en día estamos observando un creciente retiro de la comunidad internacional producto de la negativa del gobierno de Nicaragua de cumplir los compromisos adquiridos. También vemos que niegan el apoyo a organizaciones civiles nacionales que trabajan en la defensa de los derechos de los ciudadanos y de la democracia, la gobernabilidad, la transparencia, los procesos electorales y la observación electoral nacional. Y contradictoriamente, observamos a los organismos financieros internacionales ignorar los estándares de gobernabilidad y democracia, a los cuales está obligado el gobierno de Nicaragua... Los nicaragüenses hemos pagado un alto precio por refundar el país sobre nuevas bases, y ahora que éstas se tambalean, debemos hacer un nuevo esfuerzo, y sentimos que la comunidad internacional no contribuye si decide ignorar las verdaderas razones del retroceso democrático, sobre todo porque la comunidad internacional es un factor de peso en la realidad del país… Si es legítimo, justo y necesario, el apoyo a quienes luchan en contra de una dictadura, ¿cómo se justifica dar la espalda cuando la democracia naufraga? Si la comunidad internacional asume una posición tibia y calculada, de hecho estará tolerando el desmantelamiento de la democracia en Nicaragua».